Nota del editor
Este capítulo lo he escrito por petición, y lo he hecho con mucho cariño y focalización. Con este cambio de tema, pero quienes vieron el futuro no creo que se vayan.
En otras épocas, quienes buscaban conocer el futuro consultaban oráculos antiguos o intentaban descifrar las misteriosas cuartetas de Nostradamus. Sin embargo, en la segunda mitad del siglo XX millones de personas en América latina no necesitaban pergaminos ni profecías crípticas. Bastaba con encender la televisión.
Allí aparecía un personaje envuelto en capas brillantes, con gestos solemnes y una voz inconfundible que parecía hablarle directamente a cada espectador. Su mensaje final, repetido durante décadas, terminó convirtiéndose en una de las frases más reconocibles de la cultura latinoamericana.
Mucho, mucho amor.
Ese personaje, como habrás averiguado por el título, era Walter Mercado, el astrólogo que transformó el horóscopo en un espectáculo televisivo seguido por millones de personas. Pero más allá de su extravagancia y su teatralidad, su figura plantea una pregunta interesante dentro de una serie sobre profecías:
¿Fue simplemente un astrólogo popular… o el primer gran profeta mediático de la televisión?
El nacimiento de un personaje
Walter Mercado nació en Puerto Rico en 1932, en una época en la que la astrología formaba parte de las creencias populares de muchas culturas, pero rara vez ocupaban un lugar central en los grandes medios de comunicación.
Antes de convertirse en una figura televisiva había pasado por el mundo del teatro y la actuación; esto le dio una presencia escénica (gestos amplios, voz modulada, una estética deliberadamente dramática) que parecía más cercana a un actor interpretando a un sabio antiguo que a un astrólogo convencional.
Cuando empezó a aparecer en programas de televisión algo llamó inmediatamente la atención del público: no se limitaba a leer el horóscopo, lo interpretaba como si fuera una pequeña representación teatral.
Aquella mezcla de astrología, espectáculo y carisma personal resultó irresistible para la audiencia. ¿Pero dónde quedaba la profecía en todo eso?
Cuando la televisión creó un nuevo tipo de profeta
Durante décadas los pronósticos de Walter Mercado se emitieron en programas que llegaron a toda América latina y también a la comunidad hispanouseña. En su momento de mayor popularidad llegó a alcanzar a decenas de millones de espectadores. Espectador arriba, espectador abajo de los que tiene este blog… ¿no?
Cada día el ritual era similar: la cámara se acercaba, Mercado saludaba al público y comenzaban las predicciones para los doce signos del zodiaco.
Para muchos espectadores aquello formaba parte de la rutina diaria.
Más allá de la exactitud dudosa de sus predicciones, el fenómeno cultural era evidente.
Si durante siglos los profetas hablaban desde templos, libros o visiones místicas, en el siglo XX algunos lo hicieron desde un plató de televisión.
El espectáculo de la predicción
Parte del éxito de Walter Mercado se debía a su estética inconfundible: una teatralidad cuidadosamente construida y el uso de la capa, su característica más recordada.
Entendió perfectamente algo fundamental en televisión, y es que la predicción debía ser también una experiencia visual y emocional.
Y el público respondió durante décadas.
Una leyenda forjada…
Hay tres curiosidades que marcan quién fue Walter Mercado.
La primera de ellas son las capas del astrólogo, que terminaron convirtiéndose en una de sus señas de identidad. Llegó a acumular cientos de ellas, y algunas recordaban a magos renacentistas, al vestuario de una ópera barroca o a una película de fantasía de los años 90.
Su despedida característica terminó convirtiéndose en un símbolo cultural. «Mucho, mucho amor» se transformó en una marca reconocible para millones de espectadores.
Durante un tiempo no pudo utilizar su propio nombre artístico debido a un conflicto legal con su antiguo representante. Aunque terminó resolviéndose, no pudo evitar que alimentase aún más la leyenda alrededor de su figura.
… Y un legado vivo
Tras su fallecimiento en 2019, su figura volvió a despertar interés gracias al documental de Netflix Mucho Mucho Amor: La leyenda de Walter Mercado, que exploró su vida, su carrera y el fenómeno cultural que había creado.
Para muchas personas en América latina su presencia en televisión forma parte de una memoria compartida. Durante décadas escuchar su voz fue una pequeña tradición cotidiana.
Si creciste en América latina en los años 80 o 90, es muy probable que en algún momento hayas visto su programa o escuchado su característico saludo al cambiar de canal. ¿Recuerdas haberlo visto?
El profeta de la televisión
Quizás Walter Mercado no fue un profeta en el sentido clásico del termino. No dejó cuartetas misteriosas como Nostradamus ni visiones enigmáticas. Quizás es más complicado dárselas a profeta en los tiempo de la televisión y, más ahora, de internet.
Pero sí representó algo muy propio de su tiempo: la transformación de la profecía en espectáculo mediático.
En una época dominada por la televisión, el antiguo deseo humano por conocer el futuro encontró un nuevo escenario: el plató de televisión.
Y allí, envuelto en capas brillantes y despidiéndose siempre con la misma frase, Walter Mercado se convirtió en el astrólogo más famoso del mundo hispano.
Siempre, por supuesto, con mucho, mucho amor.
Sigue con las profecías
¿Tienes algún recuerdo con Walter Mercado? Por ahora este es el profeta que te traigo, pero no te confíes, porque pueden llegar más.
Ahora, decide, ¿cómo vas a seguirme? Te he preparado una Arquitectura de lectura para hacértelo mucho más fácil.
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