La historia no sirve para nada… o ¿sí? Reflexiones sobre aprender del pasado

Nota del editor:
Nos dijeron que la historia enseña a no repetir errores. Pero ¿y si solo sirve para repetirlos mejor?

El otro día, curioseando en Instagram, me encontré con un reel de un podcast en el que le preguntaban a un niño cuál era la asignatura que menos le gustaba, a lo que él respondía que Historia, porque le contaban el pasado, y a él el pasado le daba igual, lo que le interesaba era lo que iba a pasar. Como siempre cometí el error de leer los comentarios, pero es que me pudo la curiosidad, y ya sabemos que la curiosidad no mató al gato; la gran mayoría de gente le daba la razón al niño, aunque también había algunos comentarios que daban importancia al conocimiento de la historia.

Lo primero que hice fue rechazar interiormente esa frase de que la Historia no sirve para nada, que no es necesario, una pérdida de tiempo al fin y al cabo. Dándole una vuelta me acordé de la frase que dice que “el pueblo que olvida su historia está condenado a repetirla”, frase que, tras investigar, ahora sé que la dijo el filósofo español George Santayana (siempre es un buen día cuando se aprende algo); el estudio de los errores del pasado es fundamental para el progreso humano, ya que al aprender de nuestras equivocaciones podemos construir un futuro mejor para todos, y como sociedad podemos y debemos aprender de esos errores del pasado para construir relaciones más justas y equitativas.

El problema, bajo mi punto de vista, no es la opinión del niño, porque al fin y al cabo está formando su pensamiento; el problema viene del origen de esa idea, de los adultos que alientan dicho pensamiento. Comprender las experiencias de generaciones anteriores nos permite desarrollar una mayor empatía hacia las personas que han sufrido las consecuencias de esos errores, y la verdad es que, como sociedad, no nos viene nada mal desarrollar dicha empatía. Además, el estudiar los resultados de decisiones pasadas, tanto positivas como negativas, nos ayuda a desarrollar un pensamiento crítico y a tomar decisiones más informadas.

El pueblo que olvida su historia está condenado a repetirla

George Santayana

Esta educación histórica lo que hace es formar ciudadanos críticos, aunque es importante entender el peligro del revisionismo histórico, esa reinterpretación de la historia con una intención política o ideológica. Esto último es peligroso porque distorsiona la verdad y fomenta la división, ya que a menudo se utiliza para enfrentar a grupos sociales, justificar conflictos y fomentar el odio. Para combatir este revisionismo histórico tenemos que volver al principio, porque la mayor arma es la promoción de la educación histórica crítica, fundamental para enseñar al pueblo a analizar las fuentes históricas de manera crítica, aprendiendo a distinguir hechos históricos de opiniones, para lo que es de una importancia invaluable la protección de los archivos históricos.

Resumiendo, al conocer los errores cometidos en el pasado podemos identificar patrones y causas que los originaron, lo que nos permite tomar medidas para evitar que se repitan en el futuro, construyendo sociedades más justas, equitativas y pacíficas.


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Publicado por Álex Calvet

Escribo, leo y a veces me lo creo. Descubrí el rol y los cómics a los 30, pero nunca es tarde si la frikada es buena.

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