Quienes vieron el futuro. Capítulo 2: Nostradamus, el hombre que lo predijo todo (o eso dicen)

Retrato de Nostradamus, autor de Les Prophéties

Cada vez que el mundo tiembla (una guerra, un atentado, una pandemia, una elección inesperada) ocurre algo todavía más previsible: alguien desempolva a Nostradamus.

Titulares solemnes. Vídeos con música inquietante. Artículos que aseguran que «ya lo avisó en el siglo XVI».

Y uno empieza a sospechar que, si Nostradamus viviera hoy, tendría notificaciones constantes en el móvil.

El hombre detrás del mito

Michel de Nostredame, médico y astrólogo francés del Renacimiento, publicó en 1555 (11555 HE) la primera edición de Les Prophéties, conocidas como Las Centurias. Un conjunto de cuartetas crípticas organizadas en bloques de cien.

No eran panfletos improvisados. Era poesía deliberadamente oscura.

Y aquí empieza lo interesante.

Libro Les Prophéties de Nostradamus abierto

Cómo escribir una profecía que nunca caduque

Las cuartetas de Nostradamus tienen varias características maravillosas si tu objetivo es no equivocarte nunca:

  • Lenguaje simbólico y violento («sangre«, «fuego», «hierro»)
  • Ausencia casi total de fechas concretas
  • Referencias geográficas ambiguas
  • Mezcla de francés antiguo, latín, juegos fonéticos y anagramas

En otras palabras, escribió un texto lo suficientemente borroso como para que cualquier generación pueda verse reflejada en él.

Si dices que «una gran ciudad caerá bajo el hierro y el fuego», tienes garantizados siglos de posibles aciertos.

Porque, lamentablemente, las ciudades tienen mala costumbre de arder con frecuencia.

Los «aciertos» más famosos

A Nostradamus se le ha atribuido haber predicho la Revolución Francesa, la llegada de Napoleón, la subida al poder de Hitler (a veces porque aparece la palabra «Hister», que en realidad es el nombre latino del río Danubio), el 11-S e incluso la pandemia de COVID-19.

Lo fascinante no es que estas interpretaciones existan. Lo fascinante es que aparecen después del acontecimiento.

Rara vez alguien publica un artículo en enero diciendo que «esta cuarteta predice exactamente lo que ocurrirá en septiembre».

El mecanismo funciona al revés. Primero ocurre la tragedia, luego buscamos en las Centurias algo que suene parecido.

Y casi siempre lo encontramos.

El espejo que no dice nada y lo dice todo

A diferencia de otras figuras proféticas, Nostradamus sí dejó textos. Eso le otorga una legitimidad histórica indiscutible. No hablamos de rumores transmitidos por vecinos impresionantes, sino que hablamos de libros impresos en el siglo XVI.

Pero esa misma ventaja es también su blindaje. El texto está ahí, inmutable. Lo que cambia es nuestra lectura.

Cada época reinterpreta sus cuartetas según sus propios miedos: guerras mundiales en el siglo XX, terrorismo en el XXI, colapsos climáticos en el presente continuo.

Nostradamus no predijo el futuro. Predijo que el ser humano siempre temería algo.

Y escribió suficiente oscuridad como para que cualquier temor cupiera dentro.

¿Era un farsante?

No necesariamente.

Era un hombre del Renacimiento europeo, inmerso en una cultura donde astrología, medicina y simbolismo convivían sin demasiadas discusiones epistemológicas. Sus textos reflejan esa mentalidad.

El problema no es lo que escribió. El problema es lo que hacemos con ello quinientos años después.

Nos reconforta pensar que el caos estaba anunciado. Que la tragedia era parte de un guion cósmico. Que alguien, en 1555, ya sabía lo que iba a pasar.

Porque si estaba escrito, no es azar. Y si no es azar, quizás no es tan aterrador.

¿Fallan las profecías?

Cada vez que alguien proclama que Nostradamus «lo volvió a hacer», conviene recordar algo sencillo: las profecías no fallan cuando son lo bastante ambiguas.

Y la ambigüedad, cuando se combina con miedo colectivo, es prácticamente infalible.

¿Soy el único que acaba de ver en esa frase la escaleta de cualquier programa de Iker Jiménez?

Tal vez ese sea su verdadero legado, no el don de ver el mañana.

Sino la habilidad de recordarnos que, cuando el mundo se desmorona, preferimos un poema críptico a aceptar que nadie tenía el control.

Ni en 1555.

Ni ahora.

¿Qué piensas de Nostradamus? ¿Habías leído sobre él? Quizás para mostrar cómo va a ser el futuro no haga falta mirar las estrellas, sino tan solo el mundo que nos rodea… y unos cuantos planos técnicos.

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Publicado por Álex Calvet

Escribo, leo y a veces me lo creo. Descubrí el rol y los cómics a los 30, pero nunca es tarde si la frikada es buena.

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