Educación concertada. Parte 1: No es gratis, lo financias tú

hucha escuela concertada

Se acerca esa época mágica del año. Los almendros florecen, los días se alargan y los padres y madres de España entran en un estado de histeria colectiva conocido como «Jornadas de Puertas Abiertas».

Si estás leyendo esto, probablemente estés barajando opciones. Y probablemente alguien te haya hablado de las maravillas de ese colegio concertado que tiene un uniforme precioso, un escudo en latín y unas instalaciones que ríete tú de Hogwarts.

Pero antes de que firmes nada, tenemos que hablar de dinero. Porque en España tenemos un sistema educativo que es como un ornitorrinco: raro, inexplicable y, si te descuidad, venenoso.

Te doy la bienvenida al fascinante mundo de la Educación Concertada, ese lugar donde «gratuito» significa «saca la cartera» y «voluntario» significa «o pagas o tu hijo se queda mirando la pared».

¿Qué narices es (en teoría) un colegio concertado?

Empecemos por lo básico para que no nos perdamos. Un colegio concertado es un negocio privado (empresa, congregación religiosa, cooperativa) que ha llegado a un acuerdo con el Estado:

  • El Estado paga los sueldo de los profesores y los gastos de funcionamiento básicos.
  • El colegio ofrece educación gratuita en las etapas obligatorias (Infantil, Primaria y ESO).

Suena bien, ¿verdad? Es el capitalismo con red de seguridad. Tú montas el negocio, pero el Estado paga las facturas. A cambio tú prometes no cobrar nada.

El problema es que es mentira.

La gran estafa de la «Aportación Voluntaria»

La ley es clara. Tanto la LOMLOE (2021) como la LOE (2006) dicen explícitamente que la enseñanza en centros sostenidos con fondos públicos debe ser gratuita. No «barata». No «subvencionada». Gratuita.

Sin embargo, si matriculas a tu hijo en un concertado, prepárate para recibir un recibo mensual bajo conceptos creativos como «Aportación a la Fundación», «Actividades complementarias», «Mejora educativa», o «Gastos de gabinete psicopedagógico».

Según el último estudio de CICAE (2024-2025), el 83 % de los colegios concertados españoles cobra una cuota base. Y aquí viene la risa nerviosa: en el 69 % de los casos no te informan de que es voluntaria. Simplemente te pasan el recibo con la naturalidad con la que te cobran la luz.

El milagro de los panes y los peces (subvencionados, claro)

Si pensabas que esto de la concertada era un ecosistema variado de cooperativas de profes hippies y fundaciones laicas, tengo una mala noticia para ti.

El 60 % del pastel tiene dueño, y viste sotana.

Según datos de la propia Conferencia Episcopal y Escuelas Católicas, la Iglesia gestiona casi dos mil colegios concertados en España. De hecho el 94 % de los colegios de la Iglesia son concertados.

Piénsalo un segundo. La institución privada más rica de la historia (inmuebles, exenciones del IBI, cepillos que no cotizan) tiene montado un sistema de doble financiación perfecto:

  • Vía impuestos: El Estado cubre los costes operativos y las nóminas de sus profesores.
  • Vía familias: tú pagas la cuota «voluntaria» mensual.

Es un modelo de negocio redondo: socializan los costes y privatizan los beneficios (y la ideología). Si Jesús hubiera tenido ese plan de negocio, no habría necesitado multiplicar los panes; habría subcontratado la panadería al Imperio Romano y cobrado entrada a los apóstoles por «gastos de Última Cena».

¿De cuánto estamos hablando?

«Bueno, Álex, tampoco será para tanto», dirás. «Son 20 eurillos para fotocopias».

Permíteme que me salga una sonrisa maliciosa. El precio de la «libertad de elección» varía según tu código postal:

  • En Andalucía la broma sale por unos 450 € al años. Asumible, ¿no?
  • En Madrid la cuota media es de 1156 € al año.
  • En Cataluña la cuota media es de 1696 € al año.

Y ojo, hablamos de medias. Hay colegios en Madrid cobrando más de 5000 € anuales por un puesto escolar que el Estado ya ha pagado.

Las familias españolas transfieren anualmente entre 950 y 1200 millones de euros (ahí es nada) a estas empresas privadas. Es un impuesto revolucionario que pagamos con una sonrisa porque creemos que estamos comprando estatus.

«Es voluntario, si quieres no pagas» (Y otras mentiras)

Esta es la frase favorita de los directores de los centros y de José Tomás en su cuenta de Twitter. Y técnicamente es cierta. Es tan voluntario como dejar propina cuando el camarero te está mirando fijamente con un cuchillo en la mano.

La realidad es el señalamiento.

Si no pagas la cuota «voluntaria» tu hijo no va a la excursión, se queda en una sala aparte mientras los demás hacen «robótica» (que casualmente es en horario lectivo), y te conviertes en «esa familia».

En el 36 % de los colegios de Madrid directamente se excluye al alumno de actividades si no paga. Discriminación pura y dura financiada con tus impuestos.

Como sé que este tema levanta ampollas y vendrá gente a decir que soy un demagogo, aquí tienes la munición pesada. Todo lo que he dicho arriba está respaldado por estos documentos oficiales. Guárdalos, imprímelos o tatúatelos.

  • El estudios de las cuotas ilegales: IX Estudio de Cuotas y Precios de Colegios Concertados CICAE 2024. Ahí verás el análisis de 338 colegios. Es demoledor.
  • La Ley que prohíbe cobrar: Ley Orgánica 3/2000 (LOMLOE), Artículo 88. Dice textualmente: «En ningún caso podrán los centros públicos o privados concertados percibir cantidades de las familias por recibir las enseñanzas de carácter gratuito«.
  • La Iglesia y sus cifras (usa tu buscador): Memorias anuales de Escuelas Católicas o datos de la Conferencia Episcopal Española sobre educación. Ellos mismos presumen de tener el 60 % de la cuota del mercado concertado.
  • La segregación: Informe de Save The Children «Mezcláte». Demuestra que España es el país de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) que más segrega por dinero debido a estas cuotas.

¿Dinero por calidad?

Así que ya lo sabes. La educación concertada es un híbrido maravilloso donde el Estado pone dinero, la Iglesia pone el ideario y tú pones la tarjeta de crédito. Te cobran por entrar en una fiesta que ya has pagado con tus impuestos.

Pero seguramente estarás pensando: «Vale, Álex, me cuesta dinero. Pero es que la calidad es mejor. En la concertada mi hijo saldrá hablando tres idiomas y será CEO, y en la pública acabará… no sé, leyendo blogs como este».

¿Seguro?

¿De verdad pagan mejores notas o solo pagan mejores compañeros de pupitre?

En siguiente parte vamos a destripar el Mito de la Calidad. Prepárate, porque si este te ha dolido en la cartera, el siguiente te va a doler en el orgullo.

Me encantan estos artículos que generan conversación y discusión. Si a ti también te gustan, déjame un comentario, dame feedback por dónde tú quieras, sígueme de la manena que más te guste, y sobre todo:

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Publicado por Álex Calvet

Escribo, leo y a veces me lo creo. Descubrí el rol y los cómics a los 30, pero nunca es tarde si la frikada es buena.

2 comentarios sobre “Educación concertada. Parte 1: No es gratis, lo financias tú

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