Nota del editor
Esta es la primera de cuatro partes sobre el conflicto entre Israel y Palestina. No busco que estés de acuerdo conmigo, solo que pienses conmigo.
Desgraciadamente, el conflicto entre Israel y Palestina está en boca de todos últimamente, aunque, personalmente, he echado de menos que alguien me ayudase a entender un poco más de qué va todo esto, porque me da que no es tan sencillo como posicionarse o quedarse sentado en el sofá. Si tú también te has preguntado de qué va todo este jaleo o piensas que esto empezó después del holocausto nazi, este artículo es para ti. Y si después de leerme decides ponerte a corroborar lo que has leído, he de decirte que me harás una persona feliz.
Mucho antes de 1948
Cuando hablamos del conflicto entre palestinos e israelíes, tendemos a pensar que todo comenzó en 1948 con la creación del estado de Israel. Pero esto no es del todo cierto. La semilla se plantó en el siglo XIX en un lugar del mundo bajo el control del Imperio Otomano que parecía ser tranquilo.
En aquella época Palestina no era un país en el sentido moderno. Era una región habitada por árabes musulmanes, árabes cristianos y una pequeña minoría judía, en la que todos compartían pueblos, mercados y campos. No era un lugar idílico, como no lo es ninguno, y vivía sus tensiones, pero nada que se pareciera al conflicto feroz que vendría después.
El sionismo: un sueño de regreso
A finales del siglo XIX, en Europa surgió un movimiento político llamado sionismo. Su idea central era clara: el pueblo judío, disperso y perseguido durante siglos, necesitaba un Estado propio. Y ese Estado debía estar en la tierra que consideraban la «prometida» en sus textos religiosos: Palestina. El problema era que esa tierra ya estaba habitada.
Al principio llegaron unos pocos colonos judíos, que fueron comprando tierras legalmente y fundando aldeas agrícolas. Pero con el tiempo, y sobre todo tras los pogromos (persecuciones violentas) en Europa del Este, la migración creció. Los árabes palestinos empezaron a ver con preocupación como su tierra cambiaba de manos.
¿Os suena este miedo?
El papel de Gran Bretaña
La Gran Guerra lo cambió todo. El Imperio Otomano cayó, y Gran Bretaña tomó el control de Palestina gracias a un mandato de la Sociedad de Naciones (lo que vendría a ser la ONU de entonces).
Los británicos jugaron con las promesas:
- A los árabes les aseguraron que tendrían independencia si ayudaban a derrotar a los otomanos.
- A los judíos, con la Declaración Balfour (1917), les prometieron un «hogar nacional» en Palestina.
Era imposible cumplir ambas promesas al mismo tiempo. Resultado: crecieron las tensiones, los recelos y los primeros choques violentos entre comunidades.
La chispa que encendió la mecha
En los años 20 y 30 del siglo XX, las migraciones judías aumentaron, sobre todo con el ascenso del nazismo en Europa. Cada barco que llegaba con familias judías desesperadas hacía que los palestinos sintieran que su futuro se estrechaba. Hubo disturbios, huelgas y ataques de un lado y del otro. La convivencia empezó a resquebrajarse.
Este mosaico de culturas comenzó a convertirse en un campo de batalla. Y cuando llegó la Segunda Guerra Mundial y el horror del Holocausto, el conflicto entró en otra dimensión: la presión internacional para crear un Estado judío se hizo irresistible.
Y entonces, en 1948, todo estalló: nació Israel y, para los palestinos, comenzó la Nakba, la catástrofe que todavía hoy define su identidad.
Pero esta ya es una historia de la segunda parte: el nacimiento de Israel y la catástrofe palestina, el momento en que dos pueblos quedaron atrapados en la misma casa… y ninguno quiso marcharse.
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3 comentarios sobre “Lo de Israel y Palestina. Parte 1: El origen del conflicto”