Solo el pueblo salva al pueblo: crónica de la catástrofe en Valencia y la fuerza de la solidaridad ciudadana

Nota del editor:
La tormenta de 2024 no solo desbordó ríos, desbordó silencios y promesas rotas. En cada calle inundada, late el fracaso de una clase política que eligió mirar hacia otro lado mientras el pueblo luchaba por salvarse.

Noviembre, 2024. Hoy voy a escribir desde la rabia. Estoy cabreado. Si alguien se ofende le pido disculpas. O no, qué más da.

Mi tierra, dónde está mi gente y mi corazón, ha sufrido la peor catástrofe del siglo XXI de la zona, con miles de desaparecidos y cientos de fallecidos según datos oficiales (los datos oficiosos son muchísimo más pesimistas). Una riada histórica que ha demostrado que la madre naturaleza se ríe de nuestros smartphones, nuestros coches eléctricos y nuestras suscripciones a Netflix. Pero no quiero hablar de la naturaleza, hoy he venido a hablar del ser humano.

Thomas Hobbes se sirvió de la expresión latina Homo homini lupus para decir que el ser humano es malvado por naturaleza, y que necesita un poder absoluto para poder convivir. Me voy a centrar en Valencia, porque es de dónde soy, y ha quedado claro que el ser humano no es malvado por naturaleza, y sin necesidad de ninguna fuerza mayor, sino que la generosidad nos exuda de manera automática cuando ocurren este tipo de desgracias; ver colas y colas de gente andando desde los pueblos colindantes, llenándose de barro, ayudando a quién lo necesita y aportando su granito de arena es muy gratificante.

A mí me ha tocado verlo desde la barrera al haber salido de mi casa hace ya dos años, pero mantengo el contacto diario con la gente que me importa. Lo estoy viviendo con frustración por no poder estar allí con ellos y darles ayuda física, con una economía que me aprieta e impide enviar todo lo que quisiera, con un estado emocional más parecido a una montaña rusa; y por eso me cabrea tanto lo que estoy viendo.

El gobierno autonómico ha sido desde el principio una auténtica basura, y espero que respondan judicialmente cuando todo esto termine, y que los votantes tengamos una memoria un poco más larga de la que solemos tener. Se podían haber evitado muchísimos muertos si se hubieran hecho las cosas bien desde el principio, y no con el miedo político a contradecir sus propias palabras; pero claro, luego siempre es más fácil echar balones fuera y culpar a la misma AEMET, que han tenido que recordar al mismísimo President de la Generalitat que ellos avisaron de las fuertes lluvias. Pero ya está dicho, y la palabra hace mucho daño en la gran cantidad de analfabetos funcionales que poblan nuestras odiosas redes sociales.

No hago más que leer informaciones sin contrastar en las redes sociales, informaciones que luego se demuestran que son falsas pero ya están dando vueltas y son imparables, la fauna de Mediaset haciendo de las suyas. Está claro que estamos cabreados, yo el primero, que queremos justicia y nos gustaría que esto se hubiera tratado de mil maneras diferentes para no tener una ristra de muertos en nuestras calles, pero difundir informaciones falsas y no documentarnos nos nos hace mejores ni ayuda más a los afectados, todo lo contrario. Ver a compañeros de trabajo, conocidos y gente a la que sigo en redes sociales hacerse eco de información sin contrastar y no veraz me entristece el corazón; pensaba que habíamos aprendido de la época del COVID, pero no recordaba (o mi cerebro había apartado deliberadamente) que las conspiranoias venden más que la información veraz, y que llevo escuchando desde el silencio que si las vacunas son malas, que nos controlan con microchips, que nos hacen rayas en el cielo para que no llueva…

¿Sabes qué? He venido aquí con rabia, y aún la tengo, pero me voy más creyente; no creyente en una fuerza superior que nos ayuda a quitarnos esa maldad visceral que tenemos, sino creyente en las personas, en este animal generoso que somos; porque sí, hay personas que están robando, saqueando, dando información no verídica con mala intención, haciéndose selfies en la catástrofe, pero son las menos; la gente ha salido a las calles a demostrar generosidad, que lo que se empeñan en llamar generación de cristal nos volcamos por los demás, que sea cuál sea tu color de piel o tu procedencia esta es tu causa por más que la extrema derecha se esfuerce en desmentir.

Ojalá consigamos virar la sociedad hacia una bien informada, con interés en la veracidad y no en bulos.

Gracias de corazón a las personas que os estáis dejando el cuerpo y la mente en mi tierra. Gracias al apoyo externo. Gracias a la generosidad humana. Porque solo el pueblo salva al pueblo.

No me despido con palabras bonitas ni con frases hechas. Esto es tan solo mi opinión visceral.

Assumiràs la veu d'un poble, 
i serà la veu del teu poble,
i seràs, per a sempre, poble,
i patiràs, i esperaràs,
i aniràs sempre entre la pols,
et seguirà una polseguera.
I tindràs fam i tindràs set,
no podràs escriure els poemes
i callaràs tota la nit
mentre dormen les teues gents,
i tu sols estaràs despert,
i tu estaràs despert per tots.
No t'han parit per a dormir:
et pariren per a vetlar
en la llarga nit del teu poble.
Tu seràs la paraula viva,
la paraula viva i amarga.
Ja no existiran les paraules,
sinó l'home assumint la pena
del seu poble, i és un silenci.
Deixaràs de comptar les síl.labes,
de fer-te el nus de la corbata:
seràs un poble, caminant
entre una amarga polseguera,
vida amunt i nacions amunt,
una enaltida condició.
No tot serà, però, silenci.
Car dirà la paraula justa,
la diràs en el moment just.
No diràs la teua paraula
amb voluntat d'antologia,
car la diràs honestament,
iradament, sense pensar
en ninguna posteritat,
com no siga la del teu poble.
Potser et maten o potser
se'n riguen, potser et delaten;
tot això són banalitats.
Allò que val és la consciència
de no ser res si no s'és poble.
I tu, greument, has escollit.
Després del teu silenci estricte,
camines decididament.

Vicent Andrés Estellés
Asumirás la voz de un pueblo,
y será la voz de tu pueblo,
y serás, para siempre, pueblo,
y sufrirás, y esperarás,
e irás siempre entre el polvo,
te seguirá una polvareda.
Y tendrás hambre y tendrás sed,
no podrás escribir los poemas
y callarás toda la noche
mientras duermen tus gentes,
y tú sólo estarás despierto,
y tú estarás despierto por todos.
No te han parido para dormir:
te parieron para velar
en la larga noche de tu pueblo.
Tú serás la palabra viva,
la palabra viva y amarga.
Ya no existirán las palabras,
sino el hombre asumiendo la pena
de su pueblo, y es un silencio.
Dejarás de contar las sílabas,
de hacerte el nudo de la corbata:
serás un pueblo, caminando
entre una amarga polvareda,
vida arriba y naciones arriba,
una enaltecida condición.
Sin embargo, no todo será silencio.
Pues dirás la palabra justa,
la dirás en el momento justo.
No dirás tu palabra
con voluntad de antología,
pues la dirás honestamente,
airadamente, sin pensar
en ninguna posteridad,
como no sea la de tu pueblo.
Quizás te maten o tal vez
se rían, quizá te delaten;
todo esto son banalidades.
Lo que vale es la conciencia
de no ser nada, sino se es pueblo.
Y tú, gravemente, has escogido.
Después de tu silencio estricto,
andas decididamente.

Vicent Andrés Estellés

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Publicado por Álex Calvet

Escribo, leo y a veces me lo creo. Descubrí el rol y los cómics a los 30, pero nunca es tarde si la frikada es buena.

3 comentarios sobre “Solo el pueblo salva al pueblo: crónica de la catástrofe en Valencia y la fuerza de la solidaridad ciudadana

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