Mis letras también son fe: espiritualidad, letras y sanación personal

Nota del editor:

A veces, una oración escrita en un arranque de gratitud queda flotando en el tiempo. Y años después, vuelve a nosotros con nuevos significados. Esta entrada es eso: una carta escrita en dos tiempos. Una oración de entonces, una reflexión de ahora.

Una oración de hace años

Padre, gracias por este día.
Por ser compañía y sustento.
Por ser alegría y consuelo.

Padre, gracias por este día.
Por el calambre en mi pierna esta mañana
Que me recuerda que estoy viva
Que soy imperfecta y me amas todavía.
Por mis ojos al mirarme al espejo,
Esos que me dicen que me pensaste,
Minuciosamente calculada
Así como mis cejas despeinadas.

Gracias Padre, porque aquí me tienes
Con un propósito estoy segura
En mi humanidad contradictoria
Rebelde te aseguro
Estoy segura de tu amor, más allá de religión
Fuera de sociedades o clases sociales
Tú me amas y eso es cierto
Lo siento cada vez que pienso.

Lo que aprendí desde entonces

Yo escribo para sanar. Sin saberlo, se volvió parte de la terapia de soltar y poner orden a tantos pensamientos que se quedan dando vueltas por momentos eternos y que muchas veces no hacen tanto bien.

Cuando escribí esto, lo hice para expresarme al Dios que conozco, en el que creo. Un padre, un consolador, aquel que me acompaña y lo siento más presente cada día. Escuche de él muchas veces, pero solo lo conocí en mi alma, cerrando los ojos, y contándole los secretos de mi corazón. Ahora lo veo a diario; en los silencios, en el desconocido que sale de su automático para regalar una sonrisa, en los perritos por la calle, en mi familia, en las personas que han pasado por mi vida, en el mar.

Dios no es igual para todos, eso lo he aprendido a la fuerza. Genera mucha controversia hablar de él. No pretendo ser una catedrática en este aspecto. Solo puedo hablar del Dios cercano que yo tengo. El que me regaló esta vida, pa’ poder disfrutarme un jugo de corozo bien frío en un mediodía de calor en Cartagena. Y el que me cuida cuando todo lo veo incierto.

Para mí es uno presente, un padre amoroso, paciente, de orden y consejo, y también de gracia y misericordia.

Hoy sigue estando vigente en mí, tanto como aquel día, con esas letras. Solo se que cuando escribo me gusta pensar que Él también lo recibe como una oración y sonríe.

Escribir también es una forma de rendirse, de sanar, de hablar sin interrupciones. ¿Y tú? ¿Qué oración escribiste sin darte cuenta?


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Publicado por Kate A.J

Una colombiana muy caribe, viviendo en España

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