Te quiero a ti también: Reflexiones sobre poliamor y amor libre

Nota del editor:
Si decir “te quiero” a ambos bandos te convierte en traidor, este texto es pura alta traición.

Hace un tiempo leí una frase que decía algo así como que si yo puedo tener varios amigos y quererlos, por qué solo puedo querer a una persona como mi vínculo y no a varios. Me parece una frase tan simplista y complicada a la vez.

Básicamente estoy hablando de poliamor, dentro de la no monogamia. Damos por hecho que la monogamia es «lo normal», lo visceral y lo lógico, pero basta con empezar a tirar hacia atrás en el tiempo para darnos cuenta que, una vez más, estamos siendo engañados por una cultura judeocristiana.

Nos criamos mirando a las personas que nos rodean y, por tanto, tomándolos como ejemplo a seguir. ¿Quién no ha tenido unos abuelos que estuvieron más de 50 años juntos? Por ello desarrollamos ideales y creencias totalmente heredadas, que con el tiempo podemos, o no, cambiarlas por unas propias.

En las conversaciones del día a día se tiende a considerar la monogamia como lo natural en el orden de las cosas. Pero es algo de lo que no estoy de acuerdo; en la naturaleza tenemos numerosos ejemplos de especies no monógamas; en la historia la no monogamia existía (nadie está diciendo que fuera la norma) hasta la llegada del derecho romano y, sobre todo, la subida del cristianismo como religión mayoritaria dentro del Imperio romano en el siglo IV.

En ningún momento estoy insinuando que la no monogamia debería sustituir a la monogamia, porque hacerlo sería entrar en un círculo de hipocresía en el que no es mi idea entrar. Además que tampoco lo pienso. Lo que defiendo es, tan solo, la libertad individual de querer sin restricciones, sin barreras sociales, sin dañar a otras personas. Esto último es tan importante como fácil me ha resultado escribirlo, pues una parte importantísima es el cuidado de la otra persona, sea una o varias.

En la no monogamia la persona es libre de expresar su amor y sus deseos de múltiples maneras, sin sentirse limitada por las normas sociales; cada individuo tiene la libertad de construir relaciones auténticas y significativas con distintas personas, siempre y cuando exista un acuerdo y consentimiento mutuo. Al no limitarse a una sola pareja, se pueden explorar diferentes tipos de conexiones emocionales e íntimas, pudiendo enriquecer la vida de las personas y ayudar al crecimiento personal.

Además también fomenta el desapego y la confianza en las relaciones, ya que al aceptar que la pareja puede amar a otra persona se reduce el miedo a la infidelidad y se fortalece la comunicación abierta y honesta. Al tener múltiples relaciones se crea un red de apoyo más amplia, ya que al contar con una red diversa de amigos, amantes y compañeros, estos ofrecen diferentes tipos de apoyo emocional y práctico.

[Las restricciones matrimoniales] faltan al respeto y subordinan a las personas que encuentran realización en relaciones poliamorosas. (…) Aunque la mayoría inserta aleatoriamente el adjetivo «dos» en varios lugares, no ofrece ninguna razón por la cual el elemento de dos personas en la definición central de matrimonio pueda mantenerse…

John Roberts, Presidente de la Corte Suprema de los EEUU, después de establecerse el matrimonio entre personas del mismo sexo como derecho constitucional en 2015

Vuelvo a repetir e insistir, esto no es una apología de la no monogamia como sustituto de la monogamia, sino una forma de decir en alto que la monogamia no es la única forma «correcta» de amar, y que al visibilizar otras formas de relación se contribuye a una mayor diversidad y aceptación de las diferentes maneras de vivir el amor.

De hecho el poliamor no es para todo el mundo, ya que requiere una comunicación abierta, honesta y respetuosa, y no todo el mundo está dispuesto a ello. Por supuesto, cada relación, ya sea monógama o no monógama, es única y puede tener sus propias dinámicas y desafíos.

Mi reflexión se centra en el respeto mutuo y en comprender que las relaciones son diversas y cambiantes. No hay una manera única de amar, sino tantas como personas hay en el mundo. Hablo de la libertad de amar sin etiquetas, de elegir la forma de amar que mejor se adapte a cada etapa de la vida, ya sea monógama o no monógama.

Si me preguntaras mañana quizá te diría otra cosa, pero a día de hoy esta es mi opinión.


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Publicado por Álex Calvet

Escribo, leo y a veces me lo creo. Descubrí el rol y los cómics a los 30, pero nunca es tarde si la frikada es buena.

3 comentarios sobre “Te quiero a ti también: Reflexiones sobre poliamor y amor libre

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