La tormenta de 2024 no solo desbordó ríos, desbordó silencios y promesas rotas. En cada calle inundada, late el fracaso de una clase política que eligió mirar hacia otro lado mientras el pueblo luchaba por salvarse.
La tormenta de 2024 no solo desbordó ríos, desbordó silencios y promesas rotas. En cada calle inundada, late el fracaso de una clase política que eligió mirar hacia otro lado mientras el pueblo luchaba por salvarse.